Y así vivimos la VI Feria de la cerveza de Castellbisbal

Éste sábado bien temprano bien temprano nos dirigimos a Castellbisbal zona Industrial. Realmente fuimos a la plaza de la Iglesia de Castellbisbal, dónde se celebraba la VI Feria de Cerveza Artesana de Castellbisbal, y en la que participábamos por segundo año consecutivo. Si la anterior edición quedó un poco deslucida por la lluvia, este año el auténtico protagonista fue sin lugar a dudas el calor infernal que encerró a los “potarrojos” en casa durante la mayor parte de la jornada. (dato inútil sobre Castellbisbal: ¿sabéis que los habitantes de Castellbisbal son conocidos como “potarrojos” por el color rojo de sus tierras? Se ve que bajaban del pueblo llenos de barro y traían las patas de color rojo).

Dándolo todo en Castellbisbal

Volvamos a la Feria, los mas valientes pudieron disfrutar de las cervezas de los amigos de Synera, Bripau, Hort del Barret, Sikaru, Beershooter, Art Cervesers, La Masovera y La Lenta, en unos vasos guapísimos con el logo de la feria esmerilado. Los mas pequeños jugaron con globos y pistolas de agua, y las balas perdidas fueron muy celebradas.

Llegado el mediodía disfrutamos de una paella elaborada por la organización, una agradable sobremesa y la inusual llegada de unos novios. ¿Os había comentado que nos encontrábamos en la plaza de la iglesia, no? Pues vimos en primera persona un bautizo, y una boda en la que el novio y sus amigos llegaron vestidos de traje y en motos de estas de pegar saltos (o sea, ni una Harley ni una moto de estas rápidas que pilota Marc Márquez. Las otras, las que se ensucian de barro y rebotan mucho)

Una vez demostrado mi conocimiento del mundo del motor, os contaré una anécdota. Los asistentes a esta boda, motoristas y no, venían a refrescarse a nuestras paradas y hacer alguna cervecilla. Bueno, en realidad iban a la parada de Bripau que es la que les caía mas cerca, pero esto es otra historia. Bueno, pues aquí tenemos en mitad de la plaza una chica jovial, con vestido largo de color verde, recién peinada, maquillada y fantástica. Fantástica hasta que un perro tamaño rata se le meó en el vestido. El dueño del perro, que lo tenía atado con una correa, se hizo el longuis y abandonaron la plaza andando rápidamente pero sin arrancar a correr, silbando y simulando no haberse percatado de nada. No lo culpo, yo no sé que hubiese hecho. Por educación intentamos no reírnos demasiado y dar soporte moral a la víctima.

Dato inútil sobre Castellbisbal número dos: ¿Sabíais que el “Pont del diable” une Martorell y Castellbisbal, y que la parte más antigua pertenece a Castellbisbal? Puesto que casi todo el mundo por la zona cree que dicho puente está en Martorell, creo que algo han hecho mejor en temas de comunicación los de Martorell que los de Castellbisbal.

Nuestra Mireia atendiendo al personal

La tarde fue avanzando con la genial actuación de Son Manouche, y una temperatura que hacía que la ropa se te pegase a la piel como napalm. Pero hubo un momento en el que el Sol se fué, y la cosa se animó un poco. Las temperaturas extremas continuaron, pero ya no habia Sol y como mínimo sabias que la cosa no iría a peor.

A partir de este momento, musicalmente disfrutamos de un gran repertorio de punk nostálgico de proximidad hasta el final de la jornada.

Valoración positiva con algun aspecto a mejorar, pero en general disfrutamos de una jornada de cerveza, música, comida, risas y temperaturas extremas. Viva Castellbisbal!

Vaso recordatorio de la VI Feria de la cerveza de Castellbisbal

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